100km Non Stop: razones vitales para correr 100 kilómetros

Carreras como los 100km Non Stop nos enseñan lecciones importantísimas para nuestras vidas. Nos dicen dónde residen nuestras flaquezas, tanto en nuestros cuerpos como en nuestras almas. Ahí donde comenzamos a cojear está la debilidad que debemos sustituir por una fortaleza.

Los 100 kilómetros nos miden. Calculan lo que hemos crecido por dentro y por fuera y nos dicen, a veces duramente, que nos falta mucho por hacer para evolucionar. Porque esta carrera es sincera, no se anda con mareos verbales para decirnos la verdad de nuestro ser que su espejo refleja.

Sí, correr esa distancia nos hace duros, pero también flexibles. Le da elasticidad al alma humana, porque la extiende hasta donde la imaginación no suele llegar. Por eso, luego de haberlo intentado por primera vez, pienso que cualquiera que pueda simplemente caminar debiera incursionar alguna vez en ella–procurando entrenar antes, desde luego-.

Luego está el gozo que se experimenta al superar una prueba de tal magnitud, la confianza en las propias fuerzas; la seguridad que nos deja en el alma haber triunfado en algo como ello, luego de muchos fracasos. Sin embargo, terminar la carrera no es lo relevante, porque en una carrera de 100 kilómetros todo es enseñanza en el sentido de que, si no se llegó a la meta, también eso nos dice mucho de quiénes somos y de lo que debemos hacer para mejorar.

En conclusión, las inscripciones para los próximos 100km Non Stop aún no están abiertas pero yo ya estoy inscrito, porque sólo de este modo las lecciones de vida seguirán llegando… ay!, aunque duelan.

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