100km Non Stop: tres mujeres salidas de un parto

Entonces, decidimos irnos temprano y la manera de hacerlo era salir a buscar una voladora que nos condujera al Abanico, en la Vega, para luego tomar otra más hasta Santiago. Le dimos la espalda a Alto Cerro contentos y agotados. Como los demás, no habíamos dormido durante más de treinta horas y, a los pocos minutos de salir camino a las montañas en el minibús, Frederich se durmió con la cabeza pegada al cristal. Jonathan cabeceaba, bailaba con un sueño que entraba y salía al tiempo que una bachata sonaba en el radio. El chofer iba rápido por las curvas. Se podía decir que se sabía el camino con los ojos vendados. Al llegar a la Vega tuvimos que esperar más de una hora para que el otro autobús se llenara y saliera de la estación. Una guagua a la que, por cierto, se le despegaba la puerta de improviso y se movía como los vehículos de los Picapiedras, más con nuestros pies que con sus cuatro neumáticos. Antes de llegar a Santiago tuvimos que pasar por una Vega congestionada por el tránsito de los que celebraban el fin del carnaval y, al llegar, por fin, sucedió que no podíamos más, al límite de nuestras fuerzas no nos podíamos levantar de nuestros asientos y la gente se quedó boquiabierta y silenciosa cuando vio a tres hombres salir de la guagua doblados y quejumbrosos, como mujeres salidas de un parto.

One thought on “100km Non Stop: tres mujeres salidas de un parto

  1. Estamos fortalecidos Espiritualmente…..muy hermosa experiencia la de hacer 100km de Mountain Trail, Dios estuvo todo el tiempo a nuestra diestra.

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