100km del Caribe: el secreto de Pablo Burgos

Mucho antes de pensar en correr 100 kilómetros, sin proponérmelo, ya me había visto asaltado por ese tipo de recomendaciones y consejos para completar esa distancia con éxito. Es probable que todos hayamos leído las sugerencias de Runners World o hayamos leído algún libro de un exitoso corredor de ultramaratones como Kilian Jornet o hayamos visto unos cuantos videos sobre el tema. Yo he visto y leído de todo eso y, para ser sinceros, toda esa búsqueda inquieta vale la pena hacerla para crearnos una idea de eso a lo que vamos y de cómo superar algunas dificultades, como las ampollas o los esguinces.

Hay gente especial. Usted le pregunta cuál es su secreto para correr 100 kilómetros y le dicen que es comer y beber durante todo el camino. Otros que es saber “administrarse”, es decir, economizar fuerzas para el final.

Eso está bien, sin embargo, no todo se dice porque no todo se sabe. Hay secretos que andan sin nombrarse por ahí, estrategias ocultas que andan colgadas de los rostros de la gente y que, a veces, ni los mismos portadores de esos secretos son conscientes. Es el caso, supongo, del señor Pablo Burgos. Corrí junto a él algunos tramos de los pasados 100km del Caribe. A veces iba delante de mí; en otras, detrás. Y siempre lo vi desempeñándose con la misma estrategia, la mejor posible, me parece, que es dejar de correr sobre tierra para hacerlo sobre un chiste y pasarse las horas riendo, como si el cuento no fuera a acabar.

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