



























El año pasado viví la inolvidable experiencia de participar en los primeros 100km Non Stop. También sufrí la decepción de comenzar y de abandonar la carrera en el kilómetro 58 por razones que más adelante iré desglosando. Fue una vivencia fuerte y me prometí volver al año siguiente procurando remediar los errores del pasado. En esta ocasión voy a hacer algunas recomendaciones para que, si no todos, por lo menos la mayoría podamos concluir exitosamente la competencia. Estos tips no son, para nada, todo lo que hay que tener en cuenta. Son, tan sólo, unas pocas propuestas que surgen de mi experiencia, de mis observaciones, de mis lecturas y las conversaciones con amigos experimentados.
Así, pues, terminarán los 100km Non Stop, las siguientes personas:
Sin importar cuánta agua se beba el día anterior a la carrera, cuando usted se levante orinará buena parte de ella. Sucede que los seres humanos, en contraposición a los camellos, no almacenamos litros de agua para no tener la necesidad de volver a beber hasta la semana siguiente. Mientras dure el evento y usted se esté moviendo, deberá consumir agua de manera regular. Si se llega a deshidratar por descuido, sufrirá de todos los males que se pueda imaginar: calambres, cansancio extremo, taquicardias, y un sinfín de males.
Los monos se pasan el día entero comiendo y sólo hacen pausas para quitarse los piojos. Algo similar hacen las vacas, comiendo y rumiando mientras haya sol. De igual modo, terminará la carrera aquel que suba comiendo, aunque sea de a poco, algo aquí y algo allá.
El año pasado llegué a las Pirámides entrando la noche y nunca, jamás, imaginé que el frío me afectara como lo hizo. Los dedos se me entumecieron y no podía moverlos. Temblaba de cabeza a pies y, por más trapos que me puse arriba, no pude volver a entrar en calor ni con las estufas de los puntos de hidratación. Por ende, hay que evitar que el frío cale profundo. Para ello hay que ir provisto de la ropa adecuada, especialmente en la mochila de cambio de ropa en las Pirámides. Aunque este año, por suerte, el frío de la noche nos encontrará a la mayoría bajando de la parte más alta del trayecto.
Contrario al año pasado, en el que la carrera comenzó a eso de las 11:00am, el inicio previsto para el evento será a las 6:30am. Esta hora nos dará mucho tiempo de luz para avanzar y no habrá que correr tantas horas de noche y con linternas. El inconveniente de esto es que pudiéramos lidiar con calor, sol y deshidratación. Por eso, le irá bien en la carrera a aquel que sepa desempeñarse en situación de calor, tomando todas las medidas necesarias para evitar insolación y deshidratación, tal cual hacen las ratas del desierto: avanzan bajo la arena y sólo sacan la cabeza para ver a dónde van.
También pudiera llover. Y llover mucho. Los organizadores del evento exigen un rompeviento de calidad por obligación. Ese rompeviento debe ser bueno y ligero, que nos proteja de la lluvia y del frío subsiguiente. Los hindúes se preparan con tiempo para la época de los monzones. El que termina la carrera también se prepara con tiempo, como un oriental para este tipo de fenómeno atmosférico.
En casi todas las carreras de trillo alguien se pierde. No importa lo bien señalado que esté el camino ni la cantidad de gente que ande por ahí diciendo a dónde ir. Aunque el trayecto de la carrera es bastante recto y tiene pocos lugares en los cuales extraviarse, hay que estar atentos. Casi siempre las prisas, el cansancio y otros factores nos distraen y se corre el riesgo de perder el camino. Terminará la carrera el que esté atento a la señalización y actúe como un agente secreto o un detective quisquilloso.
Mercurio era el dios de los pies alados de la mitología romana.Terminará la carrera el que ponga alas en sus pies, como dicho dios. En otras palabras, el que los cuide. Según las estadísticas, la mayor queja de los que han terminado un maratón (42 km), son diversos tipos de dolores y lesiones relacionados con los pies. Hay que atender con tiempo cualquier indicio de que se formará una ampolla, porque una cosa tan insignificante como esa puede impedir que se complete la distancia. Así mismo, no se debiera ir a una competencia como esta con un calzado que no esté probado y que no sea confortable.
Esto lo viví en carne propia. Yo, que me creía corredor, no terminé la carrera del año pasado y, allá, en Cerro Alto, vi varios grupos llegar alegres y de los más campantes, como vivas fotos de publicidad de Jhony Walker, con 100 kilómetros recorridos. Ojo: venían en grupo. Las personas sociables siempre tendrán ventaja sobre las que no lo son, o lo son menos, porque la compañía brinda apoyo, ánimo, fortaleza y tantas otras cosas que se escasean cuando se marcha solo, porque en dicha situación todo depende de los recursos que se tengan en el interior, y nada más.
Terminan la carrera aquellos que llegan a la línea de salida descansados, los que han dormido mucho y se sienten con energía. Llegar agotados por el exceso en los entrenamientos y las malas noches de sueño, nos restará mucha energía y, para hacer cien kilómetros, se necesita mucha, la propia y la del vecino.
Aunque hay que llegar descansados, también hay que hacerlo con la debida preparación. Los espartanos se preparaban para la guerra aunque no la hubiera. Los que quieren correr un ultra como este, debieran llegar con una fortaleza física mínima para poder completar la ruta. La fortaleza mínima es algo bastante subjetivo y dependerá de cada quién y de los objetivos que se plantee en la carrera. Por ejemplo, las condiciones físicas de alguien que pretende terminar la carrera entre las veinte y las veintidós horas, no son las mismas que las de aquel que quiera correr la misma distancia en menos de diez.
También se precisa tener un plan, como un ejecutivo de alta gerencia. Cien kilómetros no se corren a lo loco, como decimos aquí. Se necesita tener un plan de acción, claros objetivos y la manera de conseguirlo. La misma carrera te pone unos límites que ya deben servir para algo. Por ejemplo, hay que llegar al segundo Check Point (Puente de la Horma) antes de las seis horas y al cuarto (las Pirámides) antes de las 13 horas. Para ello hay que correr a un promedio de cinco kilómetros por hora. Esta base nos permite proyectar una velocidad promedio que nos facilita llegar antes de lo establecido por los organizadores y evitar una posible descalificación. Por otro lado, si nuestra meta es llegar en aproximadamente veinte horas a la meta, debemos organizar nuestros momentos de carrera y los momentos de descanso, sabiendo que debemos desplazarnos a una velocidad determinada, digamos que haciendo alrededor de cinco kilómetros por hora, en promedio. También hay que ser flexibles y tener la debida madurez para aceptar cambios a nuestro plan, porque lo que serán la carrera, nuestros cuerpos y nuestras mentes el día 9 de marzo, solamente lo sabremos el mismo día 9 de marzo, eso no se puede prever a la perfección, porque ni la perfección existe ni, mucho menos, la previsión absoluta de una futura realidad.
El año pasado, cuando llegué al check point de las Pirámides, me encontré con un grupo de gente alborotada hablando, comiendo, yendo al baño, entrando y saliendo, bebiendo,… aquello parecía un manicomio. Me encontré completamente desubicado, lo que me hizo perder tiempo, motivación, concentración. Para evitarlo, antes de llegar a cualquier check point usted debe saber qué va a hacer allí y ponerse en ello, sin detenerse a mirar a lo que el otro hace o no hace, para no perder el enfoque ni el contacto con sus propias necesidades. Por ejemplo, una manera de entrar a los check points más importantes (Pirámides, Rancho al Medio y Villa Pajón), sería pensando, de antemano, en una secuencia de acción como ésta: ir al baño, cambiarse de ropa (en las Pirámides, si se desea), hidratarse, recargar la mochila de alimentos y bebidas y, finalmente, alimentarse). Esto usted lo cambia según su gusto o necesidad, pero debe tener claro a qué usted entra a cada check point para no perder tiempo ni enfoque. Note que, sumando la totalidad del tiempo que usted consumirá en estos puestos, podría perder allí mucho más de una hora. Quizás dos.
En el kilómetro 58 me topé con Gustavo que venía bajando. Cuando le pregunté por su estado me dijo que, a esas alturas, a él sólo lo movía su mente y nada más. Quería decirme que su cuerpo no daba para más, que era su mente, su determinación interior, lo que lo mantenía en pie, moviéndose, perseverando. Terminan la carrera las personas con algo de fortaleza mental, porque el cuerpo siempre se queja, siempre lo hará, porque su misión es vivir y cuidarnos, y una carrera de cien kilómetros lleva nuestros cuerpos a un extremo casi inhumano. Está claro que nuestros cuerpos comenzarán a decir no a mitad de carrera, o mucho antes. Nuestras mentes son las que seguirán corriendo, no nuestros pies. La fortaleza interior es la que nos ayudará a terminar el camino emprendido.
En Villa Pajón, un amigo, Nick, me dijo algo que nunca olvidaré: una carrera como esta se termina con dolor, hay que aprender a moverse con el dolor y a pesar del dolor. El comentario venía de una persona acostumbrada a correr largas distancias, ultras imposibles. Una persona a la que había idealizado como alguien que podía correr 100 millas sin ninguna molestia. La realidad no es así. Los humanos no somos así. Correr cien kilómetros nos colocará frente al dolor, preguntándonos qué vamos a hacer con él… y hay que prepararle una respuesta convincente. El que sepa dar una buena respuesta al dolor y lo sepa hacer su compañero de camino, terminará la carrera.
Esto es un juego mental interesante, el de escuchar las cosas que uno se va diciendo en un camino tan largo, cuando uno se ve solo durante mucho rato, por largos kilómetros. Si grabamos esa conversación interior para escucharla luego, nos llevaría a experimentar sentimientos extremos, o lloramos o reímos. El que termina la carrera presta atención a su diálogo interior y no deja que se incline al pesimismo, detiene la mente antes de que tal cosa suceda, porque nada, nada hay que pese más en el mundo que una mente pronunciando mensajes negativos, desalentadores. Una mente desesperanzada, frena. Y una manera en la que con frecuencia llega el pesimismo es cuando nos ponemos a pensar en el futuro, en lo mucho que falta para llegar. El antídoto, obviamente, es centrarnos, como budistas, en el ahora. Correr en el presente. En el kilómetro 62, correr el kilómetro 62, no el 80 que tarda en llegar. Así pues, terminará la carrera el que centre su mente en el momento y en el lugar en el que está y nada más.
El del reloj es, sin dudas, otro jueguito mental. Porque el reloj puede ser dos cosas totalmente opuestas según se miren, o tu peor enemigo o tu mejor aliado. Si se utiliza el reloj para ver lo mucho que falta (futuro) o el tiempo que se lleva corriendo para alcanzar esos pocos de kilómetros (pasado), ufff. Malo, malo. Por una razón parecida guardé mi reloj en gaveta por unos cuantos años. Lo desempolvé sólo cuando encontré la manera de utilizarlo en mi favor y es, justamente, para vivir el ahora. El ahora, en concreto, es pedirle al reloj el PACE al que voy (presente). Tener conocimiento de mi pace me ayuda a mantenerme al ritmo, a la velocidad que yo sé que puedo y debo mantener para alcanzar mis objetivos. Por alguna razón, esta información me motiva, mi brinda ánimo y no se convierte en un lastre que me impida seguir adelante.
Por último, comenta nuestro amigo José Ángel que, en un trillo, existen 99.9% de posibilidades de caerse y lastimarse, como mínimo un tobillo o una rodilla. Por eso terminará la carrera aquel que cuide su paso en las miles y miles de veces en que su pie tenga contacto con la tierra en cien kilómetros de distancia.
Como comenté al principio, las precedentes son sugerencias que podrían o no ayudarte. No es una lista para poner un punto final y que nadie diga más al respecto, sino unas proposiciones abiertas que cada quien podrá acomodar a sus necesidades y completar a su manera.
¡Suerte para todos! Nos vemos el 9 de marzo.


































































































































































